Siempre apunto.

martes, 2 de diciembre de 2014

Delirios de una tarde de Diciembre.

Hoy, día en el que me encuentro en medio de una marea atormentada. Hoy que miro las olas juguetear sin importarles el daño que causan. Hoy me atrevo, en esta marejada, a bucear en tu mirada. Esos ojos marrones  que,joder, tal vez no sean los más bonitos del mundo, pero para mi, iluminan más que la cara norte del Empire State una tarde ajetreada de Diciembre, o los múltiples hierros de la Torre Eiffel un 14 de Febrero.
Que yo me pregunto , y ahora, ¿de que me sirve ese 14 de Febrero? ¿Para qué quiero París si tu ya no sueñas con venir conmigo? ¿A qué aspiro mirando tu última conexión si ni tan siquiera la primera del día ha sido para decirme ''Buenos días''?. Aunque solo fuera por cortesía, aunque solo fuera para decir que, todavía, no te arrepientes de aquello que un día constituía un nosotros.
Tal vez mi problema sea que imagino una vida demasiado larga con alguien que conozco desde tiempo demasiado corto. Eso o que aquel 24 de Diciembre encontré a mi media naranja, y un año y medio después, hice un zumo con esa naranja y me lo bebí. Como se beben las palabras que se quedaron en el tintero, como me debería haber bebido ese puto orgullo que me separó de tí,..Como me bebí cada una de las lágrimas que brotaron de mi cuando me di cuenta que te había perdido para siempre.

2 comentarios:

  1. Hola Aitana. Pues aquí está, otra navidad más, el seguidor número uno de tu blog para desear, a su escritora de blogs favorita, que pase unas fiestas de navidad estupendas. No quisiera terminar este pequeño comentario sin felicitarte, muy sinceramente, por esta última entrada (titulada “delirios de una tarde de diciembre”) que has escrito en tu blog. Solo quiero decirte que las experiencias, aunque sean amargas, nos tienen que ayudar a crecer y a superarnos como personas. Además, la vida es demasiado corta como para sufrir o comerse la cabeza por determinadas cosas. Un fuerte abrazo de parte de Watson.

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  2. ¡Bah!..., hay mucho jugo; sácale el jugo... a ese y más delirios.

    El burlador de Las Cocuizas.

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